Hoy día llegué a mi oficina y tenía una carta en mi escritorio. Era de uno de mis ex....del loco. Por esa misma razón me dio mucho miedo abrirla, no quería saber su contenido; me imaginaba unas letras de distintos tamaños, sacadas de revistas y pensé en llamar a carabineros. Sin embargo, cuando la abrí me llevé una gran sorpresa ¡Me estaba invitando a salir! Apenas dieron las seis y media, salí de la pega casi corriendo. Nos ibamos a juntar en la piojera y ahí estaba sentado, cuando entré al local. Que guapo estaba y yo...con mis curvas mucho más pronunciadas. Cuando me vio, sonrió de tal manera que volví a sentir por él las mismas mariposas en el estómago que sentía antes y me dio un beso que me dejó con la duda ¿Porqué habíamos terminado?. Pedí un terremoto y él, una copa de vino tinto, mientras nos actualizábamos sobre nuestras vidas. El estaba trabajando en un call center y yo pensé, cuando me lo estaba contando, en las pobres personas que tendrían que lidiar con él estresado. ¿Porqué creen que le llamo el loco? Pues justamente, porque cuando se enoja se transforma en alguien a quien le falla el juicio...más bien, le falla el juicio en todo momento. Lo que tiene de espectacular este hombre, es su impresionante potencia en la cama. Y es que no existe otro, creo yo, con tanta lívido como él. Es que se transforma en una especie de bestia y se olvida de las consecuencias de sus actos; no le importa quebrar un vidrio, una mesa, despedazar un vestido, etc. En eso estaba pensando cuando lo esperaba en su cama, totalmente desnuda y expectante. Estaba de pie arriba de su escritorio, el cual está cerca de su cama y se estaba mentalizando para convertirse en tarzán o en king kon. Movía sus piernas y se preparaba para abordar la lucha, abriendo los brazos, estirándose como atleta antes de correr la maratón. Saltó encima de mí y aún recuerdo el tremendo grito que dí; porque las paredes, creo yo, vibraron.
A la mañana siguiente, salí muy apurada y satisfecha de su casa. Estaba de noche, así que nos fuimos juntos en el metro, abrazados muy fuertemente. Al llegar quise contarle todo a Marta, pero ella había faltado, así que me puse a conversar con Natalia.
-Adivina con quién estuve anoche- dije sonriendo
-¿Con José?
-No. Recuerda que el me puso el gorro -contesté seria
-¿Andrés? ¿Pero él no te había amenazado de muerte?
-No, eso fue una especie de broma. Sabes que está loco.
-¿Y como fue?
-No tengo palabras...-dije en una carcajada nerviosa
-Suertuda. No pasa nada con el Johny, creo que ya no me quiere.
-¿Él no es el que fue tu patas negras? ¿Y qué les pasó entonces?
- La rutina po, ¿No veis que eso mata too el fuego del principio?
Lo decidí. Desde ese día, me dedicaría a ayudar a las parejas a encontrar nuevamente el paraíso... y como lo leen, en su misma cama. ¡Qué viaje! ¡Qué cambio de identidad! Natalia y su triste historia, son el punto de conversión de mi vida. ¡Ahora tiene sentido! Bien. Quizás no he tenido suerte en el amor, pero si en el sexo y es que creo a veces que el compromiso no se ha creado para mí. Tal vez mi nombre no está hecho para ser escrito en un anillo, pero si para ser gritado desaforadamente por algún macho.